Erik Satie

Compositor francés, nacido en Honfleur (Normandía). Estudió en el Conservatorio de París y trabajó como pianista en un café. Entre 1880 y 1890 compuso numerosas obras para piano, entre las que destacan Gymnopédies (1888) y Gnossiennes (1890). Convencido de que sus conocimientos de contrapunto no eran suficientemente sólidos, cuando tenía 40 años decidió volver a estudiar con los compositores franceses Vincent d'Indy y Albert Roussel en la Schola Cantorum. Regresó a la composición, básicamente con obras para piano, a menudo, así anteriormente, con títulos surrealistas que parecían guardar poca relación con la música, como, por ejemplo, Préludes flasques pour un chien (1913), Sonatine burocratique (1917) y 3 morceaux en forme de poire (1903, para piano a cuatro manos) y que realmente son seis piezas para piano. Rebelde contra el carácter plúmbeo y la complejidad de la música de su tiempo e innovador en el uso de ciertos recursos armónicos, marcó la tendencia futura de la música francesa.

Después de componer Piezas frías en 1897, abandonó París y se instaló en un modesto departamento de un sólo ambiente en Arcueil en el que vivió hasta su muerte y al que llamaba Notre Dame de Basses, algo así como Notre Dame de abajo.

En los últimos 27 años de su vida se mostró también como un lobo solitario ya que no permitió el ingreso de nadie a su sancta
santorum de Arcueil.

En ese ámbito singular, en el que por cier
to no debía haber mucho espacio, Satie se las ingenió para instalar dos pianos superpuestos con sus pedales interconectados, una colección de más de 100 paraguas y 12 trajes de terciopelo gris, que usaba uno por vez hasta que el desgaste de la prenda era irremediable. Allí tomaba otro y lo estrenaba repitiendo el ciclo.

Muchos compositores le aclamaban
como un maestro, en especial los jóvenes innovadores conocidos como Les Six, a quienes conoció a través de Jean Cocteau. También influyó en otros compositores franceses mayores que él como Claude Debussy y Maurice Ravel así como en la École d´Arcueil (Henri Cliquet-Pleyel, Roger Désormière, Maxime Jacob y Henri Sauguet). Otras de sus obras son los ballets Parade (1917), producidos por Sergei Diáguilev y Jean Cocteau con decorados y coreografía de Pablo Picasso, Mercure (1924), Socrate (1919) para cuatro pianos y orquesta de cámara, basado en los Diálogos de Platón, y Vexations, una pequeña obra coral casi atonal para piano que se debe interpretar 840 veces sin interrupción.