mega kai mikron
lo grande y lo pequeño

un proyecto de
José Manuel Berenguer


producido por Metrònom con la colaboración del Centro Nacional de Microelectrónica del CSIC

"Sentimos que aún en el caso de que todas las cuestiones científicas hayan obtenido respuesta, nuestros problemas vitales no habrán sido más penetrados. Es claro que entonces no quedará ninguna pregunta : i ésta es precisamente la respuesta"
Ludwig Wittgenstein.
Proposición 6.52 del Tractatus logico-philosophicus.
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mega kai mikron es el antecedente platónico de la interpretación aristotélica de lo que no tiene límite, del apeiron de los pitagóricos y de Anaximandro, que tiene un significado cercano a muchos aspectos de nuestro infinito. Se trata del nombre escogido para esta instalación porque surge de reflexiones de naturaleza artística acerca de las aproximaciones de los lenguajes científico y filosófico a las ideas acerca del infinito, concepto éste ni plenamente incorporado a todos los ámbitos del pensamiento, ni trascendido, a pesar de los resultados innegablemente brillantes tras siglos de reflexión.

La imposibilidad de una definición absoluta del mundo, al menos visto desde la perspectiva humana, la presencia implícita de la propia negación en algunos enunciados misterioso, el planteamiento de objetos de los que ni podemos afirmar su existencia, ni negarla, a pesar de que nos veamos obligados a aceptarla como cierta, las contradicciones que surgen a medida que aumenta la resolución de los instrumentos con los que interrogamos la naturaleza, son algunas de las preocupaciones que, sin ninguna pretensión de dar respuestas, motivan este trabajo.

El infinito no es un recurso formal inventado con la finalidad de eludir la explicación de todo lo que parece más allá del alcance de la razón. Su descubrimiento pone de manifiesto la existencia de dominios realmente inaccesibles a la razón, pero que no hubieran podido ser ni intuidos sin su aplicación metódica. No comprenderíamos el mundo finito con el detalle que lo conocemos actualmente si no tuviéramos en cuenta el infinito en nuestras herramientas matemáticas. ÀPodría, sin embargo, su existencia actual ser indisociable de la existencia de lo que es infinito? Necesitamos el infinito para profundizar cada vez más en la comprensión del mundo físico y a la vez parece claro que el mundo físico no lo contiene. Somos de naturaleza discontinua y nos permitimos la filigrana de imaginar la continuidad. Más, a&œacute;n : describimos nuestro sueño de suavidad infinita por medio de una herramienta, el lenguaje, tradicionalmente considerada, por nosotros mismos, como ejemplo paradigmático de discontinuidad.

Todo lo anterior da pie a la alegoría que se plantea en la pieza central. Inscritas en obleas de silicio, las imágenes microscópicas de textos que manifiestan aspecto del infinito y de la continuidad, captadas y reelaboradas por medio de dispositivos eminentemente finitos y discontinuos -objetivos de microscopio, cámaras de vigilancia, ordenador, proyector-, son proyectados en un mundo ficticio -Áes plano!- de tres dimensiones que, es clásico, necesita incluir al menos un elemento identificable con el infinito : el punto de fuga.

Se trata de frases procedentes de textos de Georg Cantor, Novalis y Giordano Bruno. Dos se proyectan en el suelo, sin tratamiento numérico; otra, en una pared, después de haber sido transformada por diversos procesos activados en función de la presencia de personas en la proximidad de la pieza. Como manifestación sintomática, cuando el n&œacute;mero de eventos detectados alcanza un máximo, un circuito integrado anejo emite, a través de un altavoz, el enunciado verbal correspondiente a los textos proyectados, de manera que la señal sonora activa el ordenador, el cual varía o no su comportamiento, seg&œacute;n la acumulación instantánea de estímulos de entrada. Se trata, pues, de un dispositivo con una conducta no del todo independiente de quien lo observa, y que, a menudo, resulta absolutamente imprevisible, similarmente a la situación ya clásica evidenciada en el dominio cuántico por la Ciencia del primer tercio del siglo XX.

mega kai mikron incluye 134 frases más. No se encuentran inscritas en las obleas de silicio. Están en el ordenador y se suman al material proyectado en tres dimensiones en la pared contraria a la de la proyección descrita con anterioridad. El tratamiento digital de una aproximación microscópica a uno de los cuatro circuitos que pronuncian las frases en la pieza central es el fondo tridimensional en movimiento hacia el observador sobre el que se proyecta, cada treinta segundos, una de las 134 frases, de manera que no es fácil que alguien tenga tiempo ni concentración para leerlas todas. Existe probabilidad, pues, de que si alguien ve la instalación en diversas ocasiones, se encuentre con frases diferentes.

Provienen de fuentes muy variadas y la mayoría ha sido reformulada para la instalación. Unas tienen actualmente vigencia. Otras la tuvieron en el pasado. Otras, además, no la han tenido nunca o no han sido tomadas muy en cuenta. Dicen de alguna de ellas que llevó a su autor a la lmuerte o la locura. Todas hacen referencia a lo muy grande, a lo muy pequeño o a lo que, de tan grande o pequeño, debe ser considerado en los mismos términos de lo que no tiene límite. Seguramente, poquísimas, si alguna existe entre ellas, se corresponden completamente con las intuiciones íntimas que las motivaron. Se trata, pues, tan sólo, de reflejos de algunas ideas fragmentariamente compartidas por algunos individuos de nuestra especie.

La Ciencia no es un conjunto inerte de conocimientos. Ni tan siquiera es que el pensamiento científico evolucione y se adapte al signo de los tiempos que contribuye a configurar. Las teorías que emite a fin de dar explicaciones del mundo y predecir su comportamiento futuro no son verdades absolutas, ni se mantienen intocables por los siglos de los siglos. Se trata de aproximaciones a realidades que nunca llegan a ser totalmente desentrañadas. Y, como las nuevas aproximaciones mejoran las anteriores, aunque la sucesión parece no llegar nunca a término, quién sabe si el fenómeno podría ser interpretado en términos de otra manifestación del infinito.

La reflexión acerca del infinito y de las cosas extraordinariamente grandes o pequeñas ha llevado a los científicos a pensar de que, por más importantes y clarificadores que sus resultados puedan llegar a ser, quizás siempre queden cosas más allá del alcance del método científico. A pesar de la intuición de plenitud procedentes de la experiencia sensible cotidiana, la verdad es que solo nos está dado experimentar y comprender fragmentos inconexos de realidad y puede que sea por ello que los mensajes de la Ciencia se nos hacen duros de aceptar y difíciles de entender.

mega kai mikron no pretende ser clarificador. Sería demasiado pretencioso y, con toda seguridad, falso.