Luci

Una instalación inspirada en el comportamiento bioluminiscente de las luciérnagas de Kuala Selangor
ŠJosé Manuel Berenguer

luci. introducción

película en mp4 del comportamiento de luci. 12Mbytes

registro sonoro del comportamiento de luci. 5.6Mbytes

simulación de 64 luciérnagas. MacosX

simulación de 64 luciérnagas. Windows

fotografía de luci

fotografía de luci

fotografía de luci

fotografía de luci

fotografía de luci

fotografía de luci

fotografía de luci

fotografía de luci

fotografía de luci

fotografía de luci

chip 555. corazón de luci

el circuito de luci

esquema de luci hasta 2007

una estructura posible
28 elementos


una estructura posible
20 elementos


una estructura posible
40 elementos


una estructura posible
54 elementos


una estructura posible
174 elementos
Luci. Estado hasta 2007

Fascinado por esa visión, especialmente por sus implicaciones musicales, quise remedar el comportamiento emergente de las colonias de luciérnagas de manera electrónica en una instalación, Lucy, cuya maqueta realicé en 1994. Para ello, me basé en un circuito de Wayne Garver y Frank Moss que modifiqué de acuerdo a mis necesidades. Cuando la luz ambiental es intensa, cada objeto late independientemente por su cuenta. En el momento en que la cantidad de luz desciende por debajo de un cierto umbral -concretamente, cuando las señales infrarrojas pueden ser captadas por los receptores vecinos-, el sistema tiende a estabilizarse de forma que todos los objetos llegan en algún momento a latir al mismo tiempo.



El sistema consta de cinco luciérnagas electrónicas, cada una de las cuales está construída segun el circuito electrónico que se ofrece en el link correspondiente. Como puede apreciarse, el circuito se articula en el conocido chip 555, que, a menudo, se utiliza como oscilador electrónico. Se muestran cuatro emisores infrarrojos que dan cuenta del estado de la pulsación a las otras luciérnagas electrónicas, las cuales lo recogen por medio de cuatro sensores de esa frecuencia electromagnética. Ello es crucial para el funcionamiento del sistema, porque la recogida de esa información aumenta la tensión en cada elemento, de manera que el latido de la luciérnaga, generado por el oscilador 555, tiene a adelantarse. Además, para que los humanos podamos percibirlas convenientemente, cada luciérnaga posee un emisor de luz verde y un altavoz. Ambos emiten en sincronía con el estado de pulsación de la luciérnaga. Durante el día, el grupo de cinco elementos late en función del estado de iluminación. Si hay mucha luz, los latidos son rápidos, si hay poca, lentos. Como las condiciones lumínicas varían a lo largo del día, las características de los ritmos que se generan por las emisiones verdes y por los chasquidos de los altavoces son enromemente diversas. Por la noche, cuando las luciérngas pueden captar la emisión de sus vecinas, los latidos de las unas se sincronizan lentamente con los de las otras siguiendo patrones de pulsación aleatorios. Ello ocurre porque el adelanto del latido debido el aumento puntual de la tensión -producido por el latido del objeto vecino- induce a la luciérnaga a alcanzar una fase coincidente con la vecina. Al llegar a esa situación, los latidos de una luciérnaga activan a la otra, que, a su vez, determina el latir de la primera. Así es como se mantienen estables los estados finales. Para mí, es especialmente interesante esa indeterminación de los caminos que el sistema sigue hasta llegar a la estabilidad. Si se ilumina un componente, por ejemplo, se desestabiliza la totalidad del conjunto. En cuanto se deja de iluminar, el sistema tiende, dando rodeos diversos, a su situación inicial de estabilidad. Actualmente estudio diferentes maneras de desestabilizarlo. Ello dará lugar a la apariencia formal de cada uno de los posibles desarrollos. ¿Qué ocurriría si en lugar de cinco, hubiera cientos de elementos? En eso consiste precisamente este proyecto. Se trata de ensamblar del máximo posible de luciérnagas para conseguir sistemas en los que la estabilidad se alcance mucho más tarde que en el acutal prototipo y de forma aún más aleatoria, más imprevisible. En los procesos de sincronización se generarán ritmos tremendamente complejos. Las luciérnagas se sincronizarán por zonas y, finalmente, la estabilidad se alcanzará, más que por la interacción entre elementos aislados. por la interacción entre zonas. Algunas de las innumerables disposiciones posibles se muestran en las imágenes. Otro desarrollo que estoy estudiando es la realización de dispositivos autoorganizativos que únicamente se transmitan informaciones sonoras. El funcionamiento se basa igualmente el chip 555, pero, en este caso, los emisores de señal son los propios altavoces y los captores, micrófonos. Imagino una gran sala llena de elementos pulsantes latiendo en sincronía cuando no hay nadie en su interior. Debido al sonido producido por la entrada de personas en el recinto, la estructura se desestabiliza y genera patrones rítmicos aleatorios según la intensidad de las señales acústicas que reciba, hasta que, debido a una nueva situación de silencio, termine por estabilizarse. Se trata de un sistema extremadamente sensible al ruido: en el momento en que se satura la capacidad de los receptores, cae en el caos más absoluto y sólo se recupera cuando el nivel de ruido desciende lo suficiente como para que la intensidad de señales de sus vecinos sobresalga entre el resto de señales luminosas.

Desde un punto de vista que llamaré poético, me interesan algunas características del sistema que podrían ser consideradas como alegóricas. En primer lugar, el sistema parece funcionar de forma dualista. Por medio del par (luz, no luz) -equivalente al par lógico (si, no)- se consiguen todos sus efectos. Pero resulta que -a mis ojos, lo más notable- los patrones polirrítmicos de adaptación que el conjunto produce, no siempre son iguales : recorre caminos extremadamente largos y complejos hasta llegar al orden inevitable, análogo a la muerte. De esta suerte resulta que algo cuya naturaleza se muestra extraordinariamente simple, en virtud del número puede llegar a producir un comportamiento relativamente complejo. Contiene pues, en su esencia, dos principios opuestos. Me impresiona de Lucy su tendencia a terminar siempre en el mismo sitio, a pesar de que los puntos de partida y los recorridos puedan ser esencialmente diferentes. Es una alusión inquietante a la irreversibilidad de la vida y a la absoluta seguridad de la muerte. Una muerte única, a pesar de la gran diversidad de caminos que llevan a ella. Una muerte que en virtud de la discontinuidad aparece como parte integrante y concluyente de la propia vida. Por medio de pasos discretos se llega a una paradójica continuidad entre opuestos.

Lucy es uno de esos objetos que me inducen a plantearme una y otra vez preguntas que casi obsesivamente rondan mi mente desde que por primera vez las oyera a Luigi Nono ante un grupo de jóvenes compositores que no atinábamos a entender qué podía ello tener que ver con la música : ¿hay realmente algo enteramente continuo en este mundo? ¿puede la discontinuidad generar continuidad verdadera?


Luci, sin nombre y sin memoria-Reflejos electrónicos de un manglar lejano
Texto en formato PDF que discute con detalle las cuestiones artísticas, filosóficas y científicas acerca de Luci, sin nombre y sin memoria
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Luci, sin nombre y sin memoria de José Manuel Berenguer está sujeta a una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License.Los derechos cuyo alcance rebase el de esta licencia deben ser consultados en http://www.sonoscop.net/jmb/.